
Pérgolas de madera
Una estructura de madera laminada como punto de anclaje y sombra permanente.

Instalamos toldos vela en Mallorca para dar sombra a piscinas, jardines y patios con lonas tensadas entre fachada, muros y mástiles. Una sombra ligera y ventilada que se monta sin obra y se recoge cuando sopla fuerte.
La forma de la vela y el tipo de lona deciden cuánta sombra da y cómo se comporta con el viento. Te ayudamos a combinarlas.
Tres puntos de anclaje, tensión muy uniforme y un aspecto ligero. Solapando dos o tres triángulos a distintas alturas cubrimos zonas irregulares y creamos un efecto visual muy limpio. Es la forma que mejor tolera el viento.
Cubre más superficie útil con cuatro anclajes y da una sombra más previsible a lo largo del día. Le damos diferencia de altura entre esquinas, el llamado alabeo, para que tense bien y no acumule agua en el centro.
La lona se recoge en un rodillo o se desliza sobre guías con un tirador. Es la opción para patios donde quieres sol por la mañana y sombra a mediodía sin tener que descolgar la vela cada vez.
Nuestros toldos vela usan lona microperforada de polietileno de alta densidad, que deja pasar el aire y bloquea la mayor parte de la radiación UV, o tejido de poliéster recubierto si necesitas protección frente a la lluvia. Elegimos el color pensando también en la luz: los tonos claros dan una sombra más luminosa.
Los bordes llevan cable o cinta perimetral cosida y anillas en las esquinas. Tensamos cada punto con tensores de acero inoxidable A4, el grado marino, que no se mancha ni pierde resistencia con el salitre. Grilletes, poleas y argollas son del mismo material para que no haya pares galvánicos.
La lona microperforada no embolsa agua y resiste mejor el viento; la impermeable necesita más pendiente para que la lluvia escurra y conviene recogerla con temporal. Te explicamos las diferencias con muestras en la mano antes de decidir.

Una vela es tan fiable como sus anclajes. Sobre fachada usamos placas atornilladas con taco químico; en jardín, mástiles de acero galvanizado o inoxidable empotrados en un dado de hormigón calculado para la tracción de la lona. Si el suelo es roca, como en muchas parcelas de la costa, anclamos con varilla roscada y resina.
El mástil se coloca ligeramente inclinado hacia fuera para contrarrestar la tensión. Su altura y su diámetro dependen de la superficie de la vela y de la carga de viento del lugar. Lo habitual en jardines es que mida entre tres y cuatro metros vistos.
En jardines de Santanyí, Cala d'Or o Sóller aprovechamos a menudo un muro de carga o una estructura existente como punto fijo, siempre después de comprobar que aguanta el esfuerzo. Lo que nunca usamos como anclaje es un árbol ni una barandilla.

Mallorca tiene vientos con carácter. El embat de la tarde en la bahía de Palma es constante y la tramontana en Pollença o Alcúdia llega con rachas fuertes. Por eso los toldos vela en Mallorca tienen que poder soltarse rápido.
Montamos tensores que se aflojan en segundos y te enseñamos a recoger la vela cuando se anuncia temporal. Una vela bien tensada aguanta la brisa diaria; ninguna está pensada para quedarse puesta en una borrasca. Si vas a estar fuera unos días, lo prudente es recogerla antes de irte.
En invierno recomendamos desmontar la lona, lavarla con agua dulce y guardarla seca. Así dura muchas más temporadas y los anclajes quedan libres de esfuerzo.
Un toldo vela es la forma más ligera de ganar sombra: pocos anclajes, nada de obra y una estética náutica que encaja con piscinas y jardines mediterráneos.
Con tres o cuatro anclajes cubres una zona grande sin pilares ni cimentaciones, ideal cuando no quieres tocar el jardín ni la terraza.
La lona microperforada deja pasar el aire, así que debajo no se acumula calor como bajo una cubierta cerrada o un toldo opaco.
Las velas tensadas dan un aire náutico que combina con piscinas, jardines mediterráneos y terrazas frente al mar, sin tapar el paisaje.
Por metro cuadrado de sombra es una de las opciones más económicas, sobre todo si hay fachadas o muros donde anclar sin mástil.
Visitamos el espacio, buscamos los puntos de sujeción más sólidos y vemos por dónde entra el sol a la hora en que más usas la zona.
Definimos forma, altura de cada punto y tipo de lona, y te enviamos un boceto con el presupuesto cerrado por escrito.
Confeccionamos la lona a medida con sus refuerzos y preparamos mástiles y placas. Este paso lleva de 3 a 5 semanas.
Hormigonamos mástiles, fijamos placas, colgamos la vela y ajustamos la tensión. El montaje lleva de 1 a 3 días, con el fraguado incluido.
La lona instalada se presupuesta por metro cuadrado. Los mástiles van aparte, porque dependen de la altura y del terreno.
| Concepto | Precio orientativo |
|---|---|
| Vela con lona microperforada | 70–120 €/m² |
| Vela con tejido impermeable | 100–160 €/m² |
| Mástil de acero galvanizado | desde 300 € por unidad |
| Mástil de acero inoxidable | desde 550 € por unidad |
Precios orientativos, IVA no incluido, con instalación de la lona. El presupuesto final lo cerramos por escrito tras la visita y medición sin coste.
Solicitar presupuesto sin compromisoImágenes ilustrativas, algunas generadas con IA. Aviso de transparencia.

Una estructura de madera laminada como punto de anclaje y sombra permanente.

Si prefieres una sombra fija que no tengas que recoger cuando sopla.

Cubierta estanca de lamas orientables para usar el exterior también con lluvia.
Una vela triangular de unos 20 m² con lona microperforada suele costar entre 1.400 y 2.400 € instalada, IVA aparte. Si necesitas mástiles porque no hay fachada ni muro cerca, se suman aparte. Tras la visita te damos el precio cerrado por escrito con los anclajes incluidos.
Una vela bien diseñada aguanta la brisa diaria y el embat de la tarde sin problema. Con tramontana fuerte o aviso de temporal conviene recogerla, y por eso montamos tensores de suelta rápida. Calculamos mástiles y placas para la carga de viento de la zona, no para un temporal con la vela puesta.
Al ser un elemento desmontable sin cubierta fija, según la ordenanza basta con una comunicación previa o no requiere trámite, aunque los mástiles cimentados pueden cambiarlo. En edificios, la comunidad puede tener normas sobre fachada. Si la vivienda está en la zona de servidumbre de la Ley de Costas, lo revisamos antes.
Depende de la exposición y del cuidado. Lavarla con agua dulce, guardarla seca en invierno y no dejarla puesta con temporal alarga mucho su vida. El salitre y el sol de agosto son lo que más la castiga en la costa. Cuando pierde tensión o color, se cambia la lona y se aprovechan los anclajes.
Sí, es uno de los usos más habituales en chalets de Calvià, Llucmajor o Manacor. Recomendamos lona microperforada para que no embolse agua y una altura que permita moverse alrededor con comodidad. También tenemos en cuenta los árboles cercanos, porque las hojas y la resina caen sobre la vela.
Te visitamos sin compromiso en cualquier punto de Mallorca y te damos precio cerrado por escrito.