
Pérgolas bioclimáticas
Bajo un techo de lamas, el cierre de vidrio crea una estancia exterior completa.

Instalamos cortinas de cristal en Mallorca para cerrar terrazas, porches y pérgolas sin perder las vistas. Son hojas de vidrio templado que se deslizan y se pliegan a un lado: cerradas paran el viento, abiertas casi desaparecen.
El sistema se adapta al hueco y al uso. Estas son las tres configuraciones que más montamos en viviendas y negocios de la isla.
Las hojas corren por el carril y giran 90º para apilarse en un extremo. Al abrir, el hueco queda libre casi por completo. Es el sistema más habitual en terrazas de áticos y en porches con vistas al mar, donde lo que se busca es no ver carpintería.
Las hojas se desplazan por dos o tres carriles y se solapan entre sí, sin girar. Libera menos hueco que la plegable, pero cierra con más hermeticidad. Es útil en zonas muy expuestas al viento, como Pollença o el norte de Alcúdia.
Montamos el carril superior bajo una pérgola de lamas, de aluminio o de madera, o bajo un forjado. Así cerramos los cuatro lados y creamos una estancia acristalada sin obra, que en invierno se aprovecha como comedor o zona de estar.
Nuestras cortinas de cristal usan vidrio templado de 8 o 10 mm con cantos pulidos. Cada hoja cuelga de un carril superior de aluminio y apoya en un perfil inferior por el que se desliza sobre rodamientos. El carril se laca en el mismo color que la carpintería de la casa o la estructura de la pérgola.
Entre hojas no hay montantes verticales, solo una junta transparente de policarbonato o una tira de cepillo que corta el aire. Desde dentro ves el paisaje, no una carpintería. Es la gran diferencia frente a un cerramiento de ventanas correderas, que divide la vista en paños.
Para abrir, giras la primera hoja y las demás la siguen hasta quedar apiladas junto a la pared. Una cerradura con llave bloquea el conjunto cuando no estás en casa. Las hojas pueden recogerse a la izquierda, a la derecha o repartidas a ambos lados.

Las cortinas de cristal en Mallorca se piden sobre todo para dos cosas: cortar el viento y alargar la temporada de terraza. En un ático de Palma expuesto al embat o en una casa de Pollença con tramontana, la diferencia se nota desde el primer día.
Conviene ser claros: no es una ventana con rotura de puente térmico. Protege del viento, la lluvia y el ruido y guarda el calor del sol, pero no aísla como un cerramiento fijo. Algunos ayuntamientos lo tratan de forma distinta a efectos urbanísticos; lo comprobamos en cada caso.
En días soleados de invierno, la terraza cerrada acumula calor y se puede estar en manga corta. En verano, abiertas del todo, las hojas quedan recogidas en un rincón y no estorban. Si molesta el sol directo, se combinan con estores interiores.

El agua del grifo en Mallorca tiene mucha cal y deja cercos blancos en el vidrio. Te recomendamos limpiar con agua desmineralizada o con un producto antical suave y secar con rasqueta, sobre todo la cara exterior.
El perfil inferior es la pieza que más trabaja. Conviene aspirar la arena y las hojas cada pocas semanas y, cerca del mar, pasar un paño húmedo para retirar el salitre de los rodamientos.
Una vez al año revisamos juntas, rodamientos y cerraduras si lo necesitas. Es una tarea rápida que evita que las hojas se atasquen o que las juntas se resequen con el sol de verano.
Unas cortinas de cristal bien instaladas cambian el uso de la terraza: dejas de mirarla desde el salón en invierno y la usas como una habitación más, sin renunciar a las vistas.
Sin montantes verticales, el vidrio casi no se ve. Mantienes la vista al mar, a la montaña o al jardín con la terraza cerrada.
Al cortar el viento y la lluvia, la terraza se convierte en una estancia más durante los meses en que antes no la pisabas.
Con las hojas cerradas baja el ruido del tráfico o de la calle y entra menos polvo y arena en casa, algo que se nota en primera línea.
Se instala atornillando el carril superior y el perfil inferior, sin levantar suelos ni tocar la estructura del edificio. La terraza queda lista en el mismo montaje.
Medimos con precisión milimétrica, revisamos el nivel del suelo y del techo y vemos hacia qué lado conviene recoger las hojas.
Te proponemos el número de hojas, el espesor del vidrio y el color del perfil, con un presupuesto cerrado por escrito.
Cada hoja se corta a su medida exacta y después se templa, porque un vidrio templado ya no se puede cortar. La fabricación lleva de 3 a 5 semanas.
Montamos carriles, colgamos las hojas, ajustamos rodamientos y juntas y comprobamos que todo cierra suave. El montaje dura de 1 a 3 días.
Se presupuestan por metro lineal de hueco. La altura, el espesor del vidrio y el número de esquinas son lo que más mueve el precio.
| Concepto | Precio orientativo |
|---|---|
| Cortina de vidrio templado de 8 mm | 250–350 € por metro lineal |
| Cortina de vidrio templado de 10 mm | 300–450 € por metro lineal |
| Esquina o cambio de dirección | desde 150 € |
| Juntas de estanqueidad entre hojas | desde 15 € por metro lineal |
Precios orientativos, IVA no incluido. Tras la visita y medición sin coste te enviamos el presupuesto cerrado por escrito.
Solicitar presupuesto sin compromisoImágenes ilustrativas, algunas generadas con IA. Aviso de transparencia.

Bajo un techo de lamas, el cierre de vidrio crea una estancia exterior completa.

Cubiertas y cierres para alargar la temporada de la terraza de tu negocio.

Una estructura fija de aluminio sobre la que colgar el carril de las hojas.
Un frente de 6 metros lineales con vidrio de 10 mm suele quedar entre 1.800 y 2.700 €, IVA aparte, según la altura y el color del perfil. Si hay esquina o se cierran dos lados, el importe sube. Tras medir te damos el precio cerrado por escrito, sin sorpresas en la factura.
En pisos, la comunidad de propietarios suele tener que aprobar el cambio de fachada, y muchos ayuntamientos piden comunicación previa o licencia de obra menor. Los criterios cambian según las ordenanzas municipales de Palma, Calvià o cada municipio. Te asesoramos con la documentación del ayuntamiento y te explicamos qué pedir a la comunidad.
El vidrio templado es varias veces más resistente que uno normal y, si se rompe, lo hace en trozos pequeños sin aristas cortantes. Las hojas se bloquean con cerradura y el perfil inferior queda casi enrasado con el suelo, así que no hay escalón con el que tropezar.
Con lluvia normal, no. Con temporal y viento fuerte de cara puede filtrarse algo de agua por la junta inferior, porque no es una ventana estanca. Por eso el perfil inferior lleva desagüe hacia fuera y, en terrazas muy expuestas, recomendamos la versión corredera, que cierra con más hermeticidad.
Sí, es muy habitual en restaurantes y bares de Palma, Port d'Andratx o Alcúdia para usar la terraza fuera de temporada. En ese caso revisamos también la ordenanza de terrazas del municipio y, si el local está cerca del mar, la zona de servidumbre de la Ley de Costas.
Te visitamos sin compromiso en cualquier punto de Mallorca y te damos precio cerrado por escrito.